Entonces el tiempo se detuvo.
Fue como estrenar
zapatos viejos,
percatarse de que el tiempo
se quiebra con un simple
abrazo,
que las vías sirven de refugio
y a veces se portan bien.
Incluso los andenes
nos echarán de menos.
Federico García Lorca y los usos políticos de la memoria
Hace 13 horas
