Mata el tiempo,
irremediablemente lento,
inexorablemente arrasando.
Aviva el recuerdo,
innecesariamente amargo,
impecablemente certero.
Agranda la distancia,
inevitablemente existente,
irreductiblemente lejana.
Pero ahí sigue su estrella que,
impasible,
reduce el tiempo a un suspiro,
rauda,
alegra vivamente el recuerdo,
y mordaz,
acorta la distancia presente.
DEMOcracia
Hace 12 horas

1 comentario:
"reduce el tiempo a un suspiro..."
tan cierto como que..ahi sigue.
Publicar un comentario