martes, 2 de diciembre de 2008

Contagiado

Cuando pasa la tormenta
es, tal vez,
cuando te comienzas a calar.
Curioso.
Son los posos los que duelen,
no las gotas que, indolentes,
dejan marca al respirar.
Sólo queda, pues, mendigar
a duras penas
los resquicios del amor
universal,
proponerse, aun a tientas,
rescatar de las ruinas
lo que tenga utilidad.
La ciudad parece
estar de luto
en tu ausencia.
Y todo se contagia.

1 comentario:

malva dijo...

Cuando pasa la tormenta es cuando te das cuenta de lo que ha sido, desde dentro sólo se ve gris y azul a intervalos intermitentes.

Yo también espero que acabe pronto esta huelga de besos, o si no el invierno va a ser más frío de lo que mienten los termómetros de las fachadas.