La parroquia está formada,
esencialmente,
por dos grupos:
los timberos
y los del jackpot.
Todos con más arrugas
que acné.
Ocasionalmente
aparecemos animales
de costumbres,
como yo,
para disfrutar
del cómplice diálogo
con el café de barrio.
Un millón en la basura
Hace 6 días
